sábado, marzo 7

El transporte no puede moverse sin feminismo

Hoy, 8 de marzo de 2026, no estamos aquí para celebrar estadísticas bonitas. Estamos aquí para poner los pies en el asfalto y decir la verdad sobre lo que significa ser mujer en este sector. Nos dicen que el transporte de viajeros está en transformación. Nos dicen que hay un "aumento histórico". Y es cierto: hoy hay más manos femeninas en el volante que nunca. Pero que no nos engañen con los titulares. La igualdad no se mide en notas de prensa, se mide en derechos, en seguridad y en vida digna.

LA REALIDAD DEL VOLANTE: AVANCE SÍ, PERO...

Es innegable que hemos roto moldes. El dato está ahí y es fruto de nuestra lucha: hay 12,2 millones de mujeres en España con permiso de conducción, rozando el 45% del censo total. Eso es potencia. Eso es capacidad. Sin embargo, cuando miramos hacia el transporte terrestre global, esa representación se desploma hasta el 11,8%. ¿Dónde están el resto?

En el autobús urbano e interurbano hemos logrado crecer exponencialmente, casi un 90% más de conductoras en la última década en algunas zonas. Es un logro de las que vinieron antes y de las que estamos ahora. Pero sabemos por qué estamos aquí y por qué no estamos en el transporte de mercancía. No es casualidad que en el transporte de mercancías sólo seamos el 2%. No es "vocación", es estructura. Estamos en el transporte de viajeros porque las rutas urbanas permiten, a duras penas, cierta conciliación. En la mercancía, la desconexión digital y los tiempos de carretera siguen siendo incompatibles con la familia que, mayoritariamente, aún se nos exige cuidar a nosotras.

No queremos ser la "opción blanda" del sector. Queremos el volante en todas las rutas, pero el techo de cristal en la cabina sigue intacto.

LA MOVILIDAD DEL CUIDADO: NOSOTRAS MOVIENDO EL MUNDO

Hablemos también de cuando bajamos del autobús y nos convertimos en usuarias. Porque el 8M también es esto. Los datos no mienten: las mujeres usamos el autobús urbano más que los hombres (un 10% frente a un 7%). Pero no es por ocio.

Nuestros trayectos son la prueba del algodón de la "movilidad del cuidado". Viajes más cortos, múltiples paradas, cadenas de desplazamientos que unen el colegio, el centro de salud, la compra y el trabajo. Eso tiene un nombre: pobreza de tiempo. Mientras el sistema nos diseña rutas lineales de casa al trabajo, nosotras hacemos malabares con el mapa de la ciudad para sostener la vida.

Y en esos trayectos, el miedo no es una sensación, es una barrera. La seguridad en las paradas, especialmente en los turnos de noche o en zonas periféricas, sigue siendo una asignatura pendiente. No queremos campañas de marketing que nos digan que "estamos seguras". Queremos seguridad, queremos mayor presencia policial, queremos protocolos reales contra el acoso que no dejen a la conductora sola ante el agresor.

REIVINDICACIONES URGENTES PARA EL 2026

El Ministerio habla de programas como "Mujeres en Ruta" y vemos campañas en las flotas de Madrid, Barcelona o Zaragoza destacando nuestro talento. Está bien, la visibilidad es necesaria, pero la visibilidad no paga las facturas ni quita el miedo.

Desde SATTRA Exigimos:

Conciliación Real, no Parches: Si la mujer está en transporte de viajeros y no en mercancías es por los horarios, modifiquen los horarios, también los de Avanza Zaragoza que permitan conciliar. La corresponsabilidad debe ser normativa en los convenios colectivos, no una carga individual de la trabajadora.

Seguridad Integral: Protocolos de actuación inmediata ante acoso en el transporte público que impliquen a la empresa, al conductor/a y a las fuerzas de seguridad. La parada de autobús no es un territorio sin ley.

Desegregación Laboral: Incentivos reales y formación específica para romper ese 2% de presencia femenina en el transporte de mercancía. Queremos camiones  seguros, queremos rutas seguras, queremos los mismos salarios sin penalización por cuidados.

Urbanismo con Perspectiva de Género: Las rutas de autobús deben diseñarse pensando en la "movilidad del cuidado". Si nosotras hacemos los viajes complejos, el transporte debe adaptarse a esa complejidad, no al revés.

Hermanas del transporte: 

que el récord de licencias no nos haga bajar la guardia. Tener el carnet es el primer paso, pero conducir sin miedo, trabajar sin renunciar a la vida y viajar sin ser acosadas es la meta.

El sector se transforma, sí. Pero lo transformamos nosotras, no la tecnología. Hoy, 8 de marzo de 2026, reafirmamos que no hay movilidad sostenible sin feminismo. No hay transporte público si nosotras no estamos seguras.

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