Queremos construir un sindicato de verdad: uno que nazca de vosotros, que se alimente de vuestras voces y donde cada decisión se debata entre todos. Un sindicato vivo, que evolucione con el tiempo y donde no sean siempre las mismas caras las que manden. Que cada uno pueda aportar lo que sabe, lo que siente, lo que ha vivido en el taller, en el volante en el caracol, incluso en la oficina. Para eso necesitamos que participéis en las asambleas: ahí es donde se forjan las líneas que nos guiarán.
No aspiramos a parecernos a otros. Queremos ser distintos: defender nuestras ideas desde el diálogo claro, no desde los tribunales, y sin tener que doblar la espalda ante nadie. Si desde el primer día entendemos que los cargos rotan, quienes estén al frente no acumularán deudas de favores ni presiones. Así es más fácil mirar a los ojos y defender lo que creemos. Aquí no dependemos de empresarios, de partidos ni de subvenciones: solo de vosotros y de lo que decidáis entre todos. Los cargos sindicales no pueden ser para toda la vida. Entrar a servir al sindicato no debe significar sacrificar tu vida familiar ni tu equilibrio personal. Mejor estar un tiempo con energía, aportar lo que uno puede, y dejar paso a quien viene con ganas de seguir sumando.
Queremos hablaros cara a cara siempre que podamos: escuchar vuestras preocupaciones en el descanso, en el pasillo, en lo que surja. Porque muchas veces lo que más duele no sale en un informe, sino en una conversación sincera. Y esas inquietudes son las que llevaremos donde corresponda. Solos somos una gota; juntos somos marea.
Reconocemos que hasta ahora hemos estado poniendo los cimientos: estatutos, estructura, contactos… Todavía nos queda pulir algunos flecos, pero cuando todo empiece a rodar, nuestra prioridad será el contacto directo. Sabemos que los horarios complican las cosas —turnos rotativos, fines de semana, días festivos—, pero nos esforzaremos por estar ahí donde estéis.
También nos comprometemos a informaros siempre de lo que hacemos y de lo que nos llega. Pero cuando una situación se nos hace insostenible, hablamos claro. Tenemos que ser conscientes: somos el punto de mira de quienes no saben ganarse el respeto con el trabajo y buscan otros caminos. Muchos rumores que circulan son falsos, lanzados con mala intención. Pero vemos con orgullo que vosotros tenéis las ideas claras y no os dejáis llevar por el bulo fácil. Por eso, gracias.
Este proyecto ya es realidad, y lo es porque muchos —incluso afiliados a otros sindicatos— nos han tendido la mano con apoyo sincero. Eso nos dice que vamos por buen camino para convertirnos en una voz fuerte y respetada dentro de esta plantilla.
No queremos más espera. Queremos escuchar vuestras propuestas ya. Porque el tiempo no para, y nosotros tampoco.


