Cuando finalmente nos convocaron —no para solucionar, sino para notificarnos lo ya sucedido—, nos dijeron que tenían dos opciones: borrar todo y perjudicar a quienes habían actuado correctamente, o eliminar solo las solicitudes “excedentes”. Optamos por lo segundo por unanimidad en el seno del comite, siendo un “mal menor”.
Peor aún: el gerente de operaciones reconoció, sin el más mínimo rubor, que dos personas accedieron antes de la hora oficial, y casualmente eran las mismas que, en la jornada anterior, lograron registrar sus fiestas mientras el resto de la plantilla se encontraba bloqueada. Esto no es casualidad. Es patrón. Y ante la ausencia de explicaciones técnicas creíbles, surge una sospecha razonable: algunos usuarios han podido explotar vulnerabilidades conocidas en la plataforma. Porque sí, la web de Avanza parece estar llena de agujeros: parece carecer de autenticación robusta, parece no implementar límites de tasa (rate limiting), y su arquitectura podría no validar adecuadamente las entradas del usuario. Estas fallas presuntamente no requieren ser un hacker experto para aprovecharlas; cualquier persona con nociones medias de informática podría manipularlas. Y si son personas ajenas a la empresa, podríamos estar ante un riesgo real de fuga o manipulación de datos personales y laborales.
Que quede claro: el colapso del sistema no fue causado por un ataque externo,fue provocado por tráfico legítimo mal gestionado, consecuencia directa de una infraestructura obsoleta, servidores subdimensionados y código mal optimizado. Una web no se cae porque “hay mucha gente”; se cae porque no se ha diseñado para soportar la carga real que debe manejar. Y eso no es mala suerte: es falta de inversión, planificación y responsabilidad.
Pero lo más indignante llegó después: ninguna disculpa. Ningún compromiso de mejora. Al contrario, el gerente afirmó sin inmutarse “no se dedican a esto”, refiriéndose al tráfico y gestión de datos. Como si gestionar horarios, nóminas, permisos y expedientes laborales no implicará procesar información sensible. Como si la protección de esos datos no fuera una obligación legal y ética. Esa actitud no es ignorancia: es negligencia deliberada.
Exigimos, con urgencia:
- Inversión inmediata en modernización de infraestructura y refuerzo del equipo de sistemas.
- Transparencia total sobre las solicitudes eliminadas.
- Un protocolo de contingencia con participación sindical para futuros problemas.





